El gran acontecimiento social, mediático (y político) de este fin de semana ha sido la medalla de oro del campeonato europeo de baloncesto conseguida por la selección española, emulando el triunfo del año pasado de la selección nacional de fútbol.
La clase política y los medios se han volcado en alabanzas y cobertura a este éxito.
Es curioso observar que hace treinta años, muchos de los que han agasajado a estos campeones, afirmaban que los deportes de masas eran el opio del pueblo.
Era una afirmación común entre las gentes del progresismo.
Progresistas han sido los miembros de la clase política, y los medios, que se volcado en celebrar la victoria de la selección de baloncesto.
¿Ustedes lo entienden? Nosotros también.
Durante la semana se había hablado, por parte del partido en el gobierno, de los poderosos, que no iban a plegarse a éstos ni aceptar sus chantajes.
Un poder, el político, hablaba mal de otros poderes (del poder económico y del “cuarto” poder).
¿Y esto a qué venía?
Venía a que durante esta semana se había escenificado una ruptura anunciada, un divorcio tras treinta años de matrimonio político-mediático: entre el gran partido progresista de España (en el gobierno) y el principal emporio mediático del país, cuyo buque insignia tiene el mismo nombre, un conglomerado de medios igualmente progresista.
¿Que había pasado?
¿Disonancias políticas?
¿Encontronazos en las líneas de comunicación?
¿Desacuerdos ideológicos?
¿Divergencias en como afrontar la crisis?
No. Todos están de acuerdo en señalar que el motivo del divorcio entre el gran partido progresista y el mayor grupo de medios, igualmente progresista, del país ha sido simplemente económico: el antiguo cónyuge ya no tenía la mayor parte del negocio de las emisiones de los partidos de fútbol y baloncesto.
Entonces, si durante Franco, el fútbol era el espectáculo usado por el poder para adormecer al pueblo español (el famoso opio del pueblo) durante la Democracia, además del espectáculo y opio del pueblo, ha sido e negocio del progresismo.
Negocio y motivo de ruptura.
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