lunes, 21 de septiembre de 2009
El Faro - 07/09/09
Esta noche víspera de la fiesta del la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, me gustaría que pensáramos juntos sobre lo que significan las fiestas religiosas y lo que es vivir en una Estado aconfesional. Hoy, desde primeras horas de la tarde, se están desplazando miles de canarios a la villa de Teror, algunos lo hacen por fervor religioso... nuestros respetos... otros lo harán simplemente por ganas de juerga... incomprensible. Decimos incomprensible porque se supone,... lo que es mucho suponer,... que vivimos en una sociedad desarrollada y culta,... capaz de discernir, consecuente con sus valores y coherente en el actuar... Y he ahí el problema, porque si somos conscientes del hecho de que "el Pino" es una fiesta religiosa no es comprensible ni aceptable, por muy buen rollito de los "tonto progres", que algunos aprovechen esto para otros actos más lúdicos, ni que lo cojan como excusa para repartir preservativos como ocurrió en Betancuria, el otro día con motivo de la romería de la Virgen de la Peña, donde algunos medios de comunicación llegaron a tachar al Párroco de Betancuria y Antigua de “fundamentalista”. De igual forma que no entenderíamos y correríamos a gorrazos si viéramos a un cura, un imán o un lama, que lo mismo nos da que nos da lo mismo, dándonos la vara con un sermón en medio de los carnavales, la rama o la fiesta del charco... además con toda la razón del mundo sería lícito el usar los medios que considerásemos oportunos para que este hecho no se volviera a repetir. Por eso no entendemos que haya individuos o colectivos, que pretenden ser una luz de coherencia y son capaces de mezclarlo y confundirlo todo con tal de salir en el papel impreso. Cierto es que vivimos en un Estado aconfesional, cierto es que todavía quedan practicas que deberían desaparecer, como la presencia de símbolos religiosos en las instituciones, o que los santos de determinada confesión ejerzan de patrones de los ejércitos, provincias o barriadas. Pero el camino para cambiar eso,... si se quiere,... no pasa por desvirtuar las cosas para convertirlas en un cambalache sin sentido, pero con condones... Solo por coherencia... cada cosa en su sitio y un lugar para cada cosa
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